¿Qué quieres oir?

Intento ser realista cuando hablo con alguien, no me gusta decirle a la gente lo que quiere oir porque eso es contribuir al problema, y, aunque reconozco que no tengo nada de tacto en esta vida y que muchas veces puedo llegar a sonar agresiva o prepotente, nunca es la intención (y cuando lo es, lo especifico porque me da igual y total, ES la intención). No soy mejor que nadie ni pretendo mostrarme como tal por eso mismo, porque no lo soy y también llevo mi mochila a cuestas. Eso también se aplica a cuando dejo comentarios en algún blog.

Cuando comento en algún blog, soy consciente de que mis opiniones pueden no gustar y que a la persona que recibe mis comentarios o sus lectores les puedo no gustar, es algo obvio cuando metes la cabeza en un mundillo en el que vas a la contra y lo entiendo. Sinceramente no me molesta, lejos de lo que pueda parecer porque medio le dedico esta entrada. Más bien, he reflexionado y todo eso me ha llevado a otras conclusiones y a enrollarme cual persiana de rascacielos de ventana infinita 😉

Lo “bueno” de los blogs es que si alguien nos deja un comentario que no nos gusta, lo borramos y ala, nunca existió. Da igual la intención, el tono o lo que sea, simplemente no queremos oir lo que nos dice y lo borramos.

Yo no soy partidaria de hacer eso, creo que toda opinión desde el respeto es interesante y no se, quizá es que mis lector@s me tienen muy mal acostumbrada porque son gente maravillosa 🙂 pero estoy encantada de poder “escuchar” distintas opiniones, experiencias y puntos de vista y aprendo algo nuevo cada día de una persona distinta y a veces digo, ostia pues tiene razón voy a indagar en ello.

Si algún día cayera un comentario que no me guste, no tengo intención de borrarlo, sino de debatir, hablar y respetar a la persona que lo haga porque entiendo que es normal que la gente no esté de acuerdo conmigo ni con mis enfoques a la vida, al ejercicio y sobretodo, mi ataque continuo al concepto de dieta por el que tanta gente está abducida (como me dice una amiga siempre, “la Bélen, como no, haciendo amigos” jajaja). Me encanta poder hablar con pasión sobre temas que me gustan, discutir, aprender y compartir todo eso con otra gente.

Si alguien me faltara al respeto o me insultara, probablemente tampoco lo borraría aunque le dejaría claro que me parece muy bien y que cada cual es libre de opinar, aunque depende de la gravedad (aunque yo lo veo más bien como estupidez eso de pararse a escribir solo para insultar) de lo que se me dijera.

Me paro a pensar y entiendo que a la gente no les guste lo que digo, que les ofenda que no comparta sus visiones o sugiera otras nuevas, y eso me plantea una de dos:

  • Paso del tema, es decir, no merece la pena decirle más nada a alguien que le ofenden otros puntos de vista.
  • ¿A mí que más me da? A otra cosa mariposa. Uy espera, es sólo una de una, que los números no son lo mio.

Al final todo esto me lleva a pensar en el autoengaño. Somos más felices cuando nos dicen lo que queremos oir, y cuando no lo hacen, nos jode, nos molesta, decimos ¡callate ya, coño!

A veces nos dirán algo que es cierto, por ejemplo, hablando con un buen amigo hace poco me dijo “illa, está muy bien todo eso del blog, el deporte y demás, pero para ti superarte no matarte a hacer ejercicio, es limpiar tu casa”.

Y tiene razón. ¿Me jode? Pues claro, pero es la verdad. Una verdad que no me apetece escuchar aunque es necesario. ¿Y sabes qué? Agradezco tener a alguien que me lo diga, que no me diga “no pasa nada guapa, mañana lo haces, o ya lo harás, se limpiará sola…” y un largo etc de cosas que me den la razón, que digan que no pasa nada, que no hay un problema. Porque eso sólo me haría estar más autoconvencida de que no pasa nada, de que da igual, que ya lo haré por arte de magia.

Nada ni nadie que refuerce nuestras malas conductas en cualquier ámbito de la vida o que nos resten responsabilidad por ellas es bueno. Claro que un poco de ánimos y apoyo viene bien, pero siempre siendo realistas, sin intentar tapar la verdad.

Escribiendo un blog, que sí, que es mio y hago con el lo que me salga del potorro y todo lo que quieras, me expongo a que me comentes, a que me digas cosas que te gustan y que no. Que opines, sugieras, señales o me digas lo que te de la gana, porque es como si quedara contigo a tomarnos algo y te lo contara a la cara, y tu me contestaras. Una pequeña conversación en la que hablo mucho, lo admito jeje, pero en la que se que igual que si hablara con alguien a la cara, esa persona no tiene por qué decirme lo que quiero oir.

Y a tí, te pido eso mismo. Ese mujeres y hombres y viceversa en el que yo hablo claro de lo que quiero, y tú me contestas lo que de verdad quieres decirme, independientemente de que lo quiera oir o no. Yo no te engaño y tú no me engañas, y para mi, esa claridad es genial. Y me niego a perderla o a censurar a nadie que me diga algo que no me guste. Porque para empezar, me he expuesto a esto libremente y me encanta. Así que, todo lo que me quieras decir es bienvenido 😀

Para terminar, quiero comentarte algo con lo que estoy muy ilusionada. Ayer vino el cartero y me trajo algo que compré hace tiempo, un trípode para el movil. ¿Qué quiere decir eso? Pues que ahora puedo grabar mis recetas en video, ejercicios etc. Y pienso darle mucho uso aunque no me decido aún a sentarme delante y contarte nada 😉

tripode pizarra

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10 comentarios sobre “¿Qué quieres oir?

  1. Muy buena la entrada, me gustó cómo planteas el tema porque es bien cierto.
    Nunca nos hará daño el que nos diga las cosas como son. Aunque no sean justamente las que queremos oír seguramente serán las que más nos harán crecer.
    Felicidades por tu trípode!! A darle uso que para eso está contigo! 😉
    Besos mi niña!

    1. Uy sisi, estoy encantada con el trípode. Ya lo he probado para un par de pequeños videos y programar fotos y le he descubierto un uso más… ahora puedo ver series y videos en Youtube en la cama sin que se caiga el movil para atrás o salga volando si lo apoyo en algo y lo puedo colocar en la posición exacta para verlos cómoda jajaja.
      La cosa es que no aprendemos nada de que nos den la razón ni que nos den ánimos y nos aconsejen personas que están igual o peor que nosotros, especialmente si refuerzan nuestras malas conductas. Yo prefiero que me digas algo que no quiero oir y aprender de ello. Pero bueno, a partir de ahora me preocupo sólo por mis lector@s, que me hacéis crecer cada día y espero poder aportaros algo yo también, y por toda esa gente a quienes leo que mantienen una mente abierta y respetan y se hacen respetar 🙂
      Un beso niña!

  2. Pues al menos conmigo no creo que tengas discrepancias jajaj me parece que vemos la vida con un enfoque muy parecido y coincidocontigo pues a mi tambien me gusta decir las cosas como son y claras y no enmascarar nada y prefiero que la gente que me rodea sea igual. 🙂 feliz dia linda

    1. Eso es genial, ver que alguien más comparte tu opinión de forma limpia y sincera, con un enfoque similar y de forma positiva y sana 😀 Seguiremos apoyándonos así que eso lleva al éxito en todo 😀
      Un besote, feliz fin de semana!

  3. Yo suelo tener una norma, en los blogs y en la vida:
    si no tengo nada bueno que decir, no digo nada.
    Si el tema es importante sí, pero entonces ya son cosas que no se tratan mediante los blogs, sino cara a cara.

    No me gustan los enfrentamientos gratuítos. Si algo de lo que yo diga te puede hacer reflexionar, lo diré. Pero hay personas que no atienden a razones, y mi vida está bastante liada como para entrar en discusiones con gente así. Me estresan este tipo de personas, y eso no es bueno para la salud. No entro en sus blogs y punto.

    Alguna vez he tenido comentarios bordes en algún blog que tenía. Comentarios obscenos y de pésimo gusto que me han dejado un sabor de boca muy desagradable. Los he dejado puestos, porque un insulto no hace más que retratar a su autor, y después de todo, yo soy una persona muy respetuosa con todo el mundo. Incluso con la gente que no me cae bien.

    En fin, que cada cual haga o diga lo que quiera en sus blogs, que para eso los abrimos…

    Un besazo, guapísima.

    1. Así es como debe ser. Yo he llegado a la misma conclusión, no entrar más en ese tipo de blogs.
      Considero estúpido que alguien se ofenda por decirle algo que debería ser obvio y que va con buena intención (no veo ofensivo y censurable decir que cómo te vas a sentir mal por tomar X calorías en un día y decir que es algo terrible, que lo que no es bueno es tomarlas a base de atracones de porquerías), pero como dices, eso estresa y lo mejor es pasar del tema y de la gente que piensa así. Si prefieren borrar un comentario así, pues allá ellos, total, a mí no me afecta ni me hace peor, y si el “si no se ve no existe” les funciona, a mi sinceramente me da igual.
      A mí sinceramente me gustaría que si alguien ha superado una situación en la que yo estoy y donde lo estoy haciendo tremendamente mal me aconseje, en vez de que me sigan la corriente y me de la razón gente que está igual o peor que yo y que tiene las mismas inexistentes intenciones que yo de mejorar, porque eso no me ayuda. Pero es que es como tu dices, que es perder el tiempo y no lo voy a hacer más.
      Y como dices, quien insulta se retrata, así que tampoco hay que darle más importancia.
      Un beso!

  4. Es muy interesante el tema que debates hoy porque precisamente en el mundo de los blogs donde se pierde una parte importante de la comunicación (la gestualidad, el tono, etc…) es muy fácil que pueda haber enfrentamientos y malos entendidos.
    Personalmente soy como tú, jamás censuraría nada de lo que se dejara escrito en mi blog, pero…tampoco soy de callarme, ya lo has visto 🙂
    El problema no está en lo que se dice, pienso yo, sino en cómo se dice. A mí el debate, me encanta, pero siempre desde el respeto. Y es cierto que hay personas que amparándose en el anonimato, son capaces de decir muchas cosas que normalmente no dirían. En fin, yo como soy clara y transparente tanto aquí como en mi vida, pues también peco a veces de poco diplomática, pero…nadie es perfecto!
    Está bien poder debatir, eso es lo importante. Y si uno quiere, siempre aprende.
    De todas formas hay gente más inflexible que otra. Te dejo un cuento que me gustó mucho: “Había una vez un viejo sabio moribundo que recibió la visita de su alumno en su lecho de muerte para que le diera una última enseñanza. Él abrió su boca y le preguntó si veía la lengua a lo que el discípulo contestó que sí. Después le preguntó si veia los dientes, pero no había dientes. La lengua sigue en mi boca, dijo él, porque es flexible. Lo duro e inflexible, como los dientes, siempre acaba cayendo”. Besito, guapa!

    1. Exacto, es facil que lleguen los malentendidos y también es muy facil el autoengaño. ¿No me gusta lo que dices? Lo borro y jamás existió. Que me digan lo que quiero oir que pa eso escribo!
      A mi personalmente me encantó como encaraste la pequeña polémica del otro día en tu blog. Hay muchas ideas extremas, presuposiciones y expertismo y no siempre tenemos razón nadie. Hay conductas insanas que no se deben intentar imponer a los demás, pero tampoco hay que intentar imponer las sanas, es decir, yo te puedo aconsejar lo que veo mejor o me haya funcionado, pero siempre respetando que eso no vaya a funcionarte, interesarte o ir con tu estilo de vida. La línea entre aconsejar e intentar imponer es muy finita y en internet suele desaparecer por eso, porque no hay matices, no hay gestos ni tonos.
      Me encanta el cuento, cuanta razón tiene! 😀
      Un besote guapa!

  5. Ya sé lo que quieres decir… alguna vez me han borrado comentarios que no han sentado bien.
    A mi no me sentaría demasiado bien que alguien me dijera que soy una gorda que como mal y no me esfuerzo, por ejemplo, aunque hay días en que yo también lo pienso. Pero no lo borraría. Al final mi enfado no sería con el comentarista si no conmigo misma.
    Ya se sabe, las verdades ofenden, y no todo el mundo acepta las críticas.
    Yo he visto algún comentario por la blogosfera (de hecho, así te he conocido), y no me pareces para nada poco respetuosa. Eso sí, las cosas claras, y que te doren la píndola… a casita de cada uno. Si no te gusta, no te expongas (eso es lo que pienso).

    1. Te entiendo perfectamente. Yo siempre respeto y veo lo de la exposición desde los dos lados. Es decir, si no quisiera que me digan nada no escribo un blog, y si no quisiera exponerme a que no guste lo que digo no comento. Cuando escribo o comento se a lo que me expongo y respeto la libertad de otro a no admitir mi opinion en su espacio. No espero un ooooh siii lo que tu digas mola, sino que si es en mi blog tener respuesta y charlar con quien me lea sea cual sea su opinion y aprender de ellos, me encanta cuando alguien razona y me dice pues no lo veo asi por XXX. Cuando comento a alguien intento aportar algo desde mi experiencia y conocimiento intentando siempre no ofender y que no suene a bronca o imposición (soy consciente de que tengo un tono que sobretodo escrito puede llegar a parecer agresivo o resabiá y puede que eso haga que se me malentienda). Lo que tengo claro es que a partir de ahora no voy a comentar a nadie con ideas que en mi opinion son tan demenciales y sin sentido. Lo mejor de todo es que no fue una crítica jajaja.
      Gracias por pasarte por mi blog Isabel, espero verte por aquí! Ahora voy a darme una vueltecita yo por el tuyo 😉

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