Deja la dieta YA

Me dirás, tú estás tonta tía, el whiskeybull de Nochevieja ta dejao pa’llá del tó y no te has recuperado. Pero no, te estoy hablando totalmente en serio. Y sí, es probable que me mandes al pedo hoy por esta entrada, pero los ejercicios de realidad son necesarios y espero que se entienda lo que quiero decir. No quiero que te sientas atacad@ ni que te tomes este post a la tremenda, sino que creo que es bastante constructivo y estoy segura de que verás cosas que te fallan o te han fallado. Mi intención con este post es que veas que puedes hacer las cosas bien sin pasarlo mal, y como digo siempre, que veas que cuidarte y ganar en salud es un regalo que te haces a tí mism@. No pretendo amargarte ni hundirte en la miseria, este blog es de superación personal, si es más o menos acertado lo que digo ya es otro tema, pero con este post (aunque no te lo parezca) pretendo animarte.

Hablo desde mi experiencia y la de familiares míos que se han pasado la vida a dieta y todo lo que pongo aquí me ha pasado a mi en algún momento cuando he estado gordísima (llegúe a los 89 kilos a los 18 años, aunque la historia de cómo empecé a tomarme mi cuerpo y mi salud en serio y todo lo que he hecho hasta ahora te la contaré otro día con más calma). Así que voy a compartir mi opinion, mi experiencia, y lo que me ha funcionado para intentar que por lo menos te plantées dejar ese autoengaño que son las dietas y te empieces a plantear hacer un cambio de hábitos en tu vida.

Si ya me has leído antes sabes que odio la palabra dieta y el concepto que engloba. Si por hacer dieta te refieres a cambiar tu forma de vida, tus hábitos alimenticios (cambiarlos de verdad para siempre, por un bien para tí, no hasta llegar a un número determinado en Mister Báscula), disfrutar cada día de lo que comes, incorporar ejercicio a tu vida y cuidarte, sabiendo que lo que haces no es un castigo o un sacrificio, me parece perfecto y creo que es el enfoque adecuado y ahí no me da grima la palabra dieta.

Pero si para tí la “dieta” es un sacrificio horrible, te reconcome, te hace sentir que te estás privando de algo, no parar de pensar en dulces, fritos y demás, pruebas cada 2×3 alguna dieta nueva de revistas o internet para perder peso rápido, te obsesiona no llegar a un número concreto y te engañas diariamente diciendo “ups la que he liado, bueno da igual mañana vuelvo a empezar”, lo estás haciendo mal. Siento decirte que lo tuyo va directo al fracaso. Es más, bajarás algo y después estarás peor que al principio. ¿No mola verdad?

Lo más seguro es que tu dieta fracase.

Y partiendo de ahí, sabiendo que no vas a conseguir tus objetivos, que te sentirás frustrad@, avergonzad@, más gord@ (porque no solo no vas a conseguirlo sino que cuando te des cuenta vas a recuperar lo perdido y más), con menos autoestima y con ese regustillo a mierda del fracaso y la pérdida de tiempo y energías. Sentirás que no tienes voluntad y entrarás en la espiral asquerosa de “soy incapaz”, “voy a estar gord@ siempre” y añade todo el largo etcétera de cosas que se puedan pasar por la mente en esos momentos. Además, es posible que te hayas gastado un dineral en productos, libros de la dieta X o tal programa que has visto por internet que te promete una gran bajada de peso en poco tiempo y sin esfuerzo. Una puta locura.

¿Por qué esa dieta que empiezas (por primera vez este año y por 500 mil veces en tu vida a estas alturas, porque la dejas cada vez que se te pone una burguer o un pastel por delante) va a fracasar?

  • Porque es un castigo.
  • Porque NO quieres hacerla.
  • Porque te vas a obsesionar con todas las cosas de las que te estás privando.
  • Porque no quieres hacer ejercicio, y piensas que con restringirte en las comidas es suficiente.
  • Porque empiezas de cero cada 2 días con una nueva dieta o la misma que no fuiste capaz de seguir.
  • Porque lo “light” engorda, sobretodo si con la excusa de que es light te comes el triple.
  • Porque este castigo y la presión que te has impuesto por ver resultados te genera ansiedad.
  • Porque no entiendes que no es un pierdo X kilos y ya está, sino que para estar san@, delgad@, atractiv@ o como quieras definirlo, tienes que tener buenos hábitos en tu día a día siempre, sin importar si toca ponerse el bikini o el vestido sexy de Nochevieja.
  • Porque te da vergüenza estar a dieta.
  • Porque te pones metas en número y tiempo. Cada vez que alguien se propone perder X kilos en X tiempo, tres preciosos bebés gatito son asesinados brutalmente en mi cabeza. Sé realista y no hagas esto, el proceso es distinto en cada persona y pasamos por muchas fases, así que este tipo de objetivos solo te ayudarán a fracasar al no cumplir tus expectativas ya irreales desde el principio (claro, si con tal dieta pierdo 2 kilos a la semana, en 2 meses habré perdido 16, ¡ála, en 2 meses estaré jamonísim@!).
  • Porque te reprimes y te saltas algunas comidas y al final te atiborras porque no puedes con el hambre que tienes. Esto además de que después comes con ansia y sin darte cuenta de que te has llenado a tope, hace que tu cuerpo al sentir que le falta energía, almacene más tus próximas comidas (exacto, tu cuerpo se agarrará a toda grasa que le entre porque cree que la vida se le va en ello).
  • Porque en cuanto te deshinches en las primeras semanas por la pérdida de líquidos (si has hecho dietas bajas en carbohidratos y sobretodo a base de proteínas sabes de lo que hablo) creerás que algo falla y te has estancado y eso te frustrará aún más. Tú quieres los resultados YA, y el no perder varios kilos a la semana te va a hacer empezar a pensar que estás pasándolo mal con ese castigo de dieta para nada.
  • Porque piensas que comiendo menos y no comiendo lo que estás acostumbrad@ estás pasando hambre y que un picoteo de vez en cuando no hace daño. Y así, terminas picoteando cada vez que pasas por la cocina.
  • Porque tú no quieres estar a dieta, pero tu pareja no para de decirte que has engordado, tu familia no para de recordarte lo hermos@ que estás, la ropa de las tiendas no te entra, crees que no tienes pareja por estar gord@, tus amig@s tienen un tipín comparados contigo… Haces dieta por presión social.
  • Porque uyyy no te has organizado bien y no puedes comer hoy lo que te toca en la dieta, así que con esa excusa te pones creativ@ y te la saltas y ya te rayas y dices mañana, pasado mañana, el lunes…

¿Te sientes identificad@ con alguno de estos porqués? Pues siento decirte, que igual que me pasó a mí en su momento, vas a fracasar. Si no quieres hacer cambios profundos, de verdad y para siempre en tu alimentación, mentalidad ni quieres añadir ejercicio físico (con constancia) deja ya de engañarte, manda tu dieta a tomar viento fresco y deja de pasarlo mal y perder el tiempo.

Si has llegado hasta aquí, se me ocurre que se te pueden pasar varias cosas por la cabeza. Que te vayas sulfurad@ pensando que estoy majara y que quien me creo que soy para decirte que vas a fracasar, te quedes leyendo (sulfurad@ también) para ver qué tontería digo después, o que quieras ver que propongo e incluso puede que hasta te pienses poner en práctica alguno de estos cambios. Llegados a este punto me encantaría que me dieras tu opinión sobre el tema y lo debatiéramos.

Después de todo lo que te he dicho, lo lógico es hablar de ese cambio de hábitos en el que tanto insisto. Me ha llevado muchos años llegar a lo que de verdad me funciona para mejorar mi físico y sentirme mejor de salud física y mental. Estos son los pilares que más me han ayudado.

  • Elimina la palabra dieta de tu cerebro. Elimina el sacrificio, el castigo y la frustración que conlleva el compromiso de estar a dieta y los sentimientos negativos que trae el no querer hacerla o conseguirlo. 
  • Piensa en comer bien, y disfruta de lo que comes. Rebajar (ojo, no digo eliminar, hablo de comer de todo con moderación y control) azúcares, precocinados, fast food y atracones no es un drama, y hay tantas cosas ricas para comer que son sanas y que a tu cuerpo le van a hacer bien, que es tontería estar mal por lo que no debes comer.
  • NO PASES HAMBRE. Come 5 veces al día, despacio y escuchando a tu cuerpo. No necesitas atiborrarte, y si comes bien, no vas a pasar hambre. ¿Recuerdas el termómetro del hambre del que te hablé hace poco? Una de las cosas que nos llevan al sobrepeso y a no controlar nuestra alimentación viene de la mente, de como cubrimos muchas necesidades emocionales con comida.
  • Date un capricho de vez en cuando, pero con moderación. Te quitarás el antojo y comerás algo rico, y si no te pasas, sentirás que te ha sentado bien ese regalito y desaparecerá la culpa. No va a tener efectos nocivos en tu cuerpo. No pasa nada por tomar un McDonalds una vez a la semana, o una pizza, o un bocata con una salsa riquísima que te vuelva loc@. Pero no te comas 3 pizzas de una tacada, o te atiborres porque es tu capricho semanal. Encuentra tu equilibrio y con el tiempo verás que no tienes tanta necesidad de tomar esas cosas.
  • Cocina. Controla la CALIDAD de lo que comes. Es infinitamente más sano que aliñes o empanes un filete tú a que lo compres congelado. Elige ingredientes que te gustan y sé creativ@. No compres nada procesado o que tenga mil ingredientes que no sabes ni que son.
  • Si te es posible, planifica tus comidas. Yo soy un desastre para eso, así que te enlazo esta entrada de Amelia donde explica como estructura ella sus menús semanales. Me parece super recomendable y que sus propuestas son perfectas para conseguir tu objetivo. Uno de mis retos para este año es hacer algo similar y llegar a organizarme tan bien como ella 🙂
  • Controla la CANTIDAD de lo que comes. El simple hecho de no llenarte el plato hasta arriba, usar un plato más pequeño y controlar las porciones que comes te hará bajar de peso. Esto es bastante fácil y efectivo si no vas demasiado lejos y te pones una mini tapita de comida como porción. Verás como no es ningún sacrificio y NO pasas hambre. Si sientes el gusanillo del hambre después, estoy segura de que es ese hambre emocional que no nos conviene nada.

portionChartportion example

 

  • Piensa en lo positivos que son estos cambios. Recuérdate a tí mism@ que no estás sacrificándote, que estás comiendo sano, que no pasas hambre, y que estás haciendo los cambios necesarios para mejorar tu salud, tu físico y tu mente.
  • Bebe mucha agua e intenta pasar de refrescos con gas. Aunque sean light y no tengan azucares, el gas de los refrescos te hincha y te costará más ver los resultados de lo que haces.
  • MUÉVETE. Si de verdad te crees que tu cuerpo va a cambiar y que te vas a poner jamón o jamona solo por mejorar tu alimentación te equivocas. Sí, perderás peso y sí, tu cuerpo irá cambiando poquito a poco. Pero la realidad es que para deshacerte de la grasa, para afinar tu cuerpo y que tu salud mejore de verdad tienes que hacer ejercicio. Tienes que fortalecer tus músculos para que tus huesos no carguen solos con el peso de tu cuerpo, así que recuerda que tu cuerpo es tu carcasa contra el exterior, algo que debes proteger y fortalecer. Ganarás vida, salud, y tus resultados vendrán antes y serán más duraderos si empiezas poco a poco a hacer ejercicio, sin darte palizas y aprendiendo a entrenar. Te sentirás genial por la producción de hormonas felices y empezarás a coger la forma deseada. Además, superarte día a día mejorará muchísimo tu autoestima y comprobarás como nada es imposible con un poco de ganas y sin vergüenza. Si no sabes por donde empezar, te recomiendo que leas primero este post, luego éste para empezar con tus primeras rutinas, y lo vayas ampliando con estas rutinas super sencillas para principiantes. Voy a poner una pestaña nueva arriba en el menú recopilando estos post para que sea mas fácil acceder a ellos.
  • No pagues gimnasios.
  • Declárale la guerra a la flojera, no dejes que la pereza o las pocas ganas te impidan entrenar o te quiten las ganas de comer bien. Todo está en tu cerebro, y si haces el pequeño esfuerzo de empezar algo, ¡ya no habrá quien te pare!
  • Ten siempre presente que TODO DEPENDE DE TI. Si de verdad quieres cuidarte, perder peso y mantenerte en forma, puedes hacerlo, pero está en tu mano y tendrás que esforzarte. Da igual que quieras perder 5 kilos o 50, no pienses que por ser un objetivo más difícil no vas a poder ser capaz.
  • Y por último, y no menos importante, ten paciencia. No esperes resultados en tres días porque el proceso es largo. Pero merece la pena, cuando llegue ese momento en el que dejes de pensar en dietas, perder peso, y simplemente veas que llevas una vida sana y que te sientes satisfech@ con lo que haces y con tus resultados.

No necesitas más. No necesitas vivir amargad@ por una dieta, ni sufrir, ni pasar hambre, ni vivir un castigo. Puedes conseguir lo que quieras con un poco de esfuerzo, y te sentirás tan bien llevando una vida sana y mejorando día a día, que te reirás de aquellos tiempos en los que tu dieta fracasaba.

¡Espero que no me hayas abandonado! 😉

Anuncios

4 comentarios sobre “Deja la dieta YA

  1. ¡¡Wowww!!!
    Peasso de entrada, y encima se me ha hecho corta, ja ja ja.

    Cuánta razón tienes, chica. Nada de castigarse. Se trata de cuidarnos, que somos importantes, qué pasa.

    Es cierto que hay varias cosas que se entienden mal en cuanto a la forma de comer y los hábitos a seguir.

    Lo light engorda menos que lo normal, pero engorda también. Es un concepto que a veces la gente no acaba de pillar. Tomarse una ración de algo light siempre será menos calórico que tomarse la misma cantidad del producto normal, aunque a veces nos podemos dar cuenta de que son un timo y la diferencia no es tanta como anuncian, hay que mirar las etiquetas (y rezar para que no mientan).

    Para mí la palabra “dieta” va seguida de “mediterránea”, tiene que ver con frutas deliciosas, con aceite de oliva y con rayos de sol que me dan en la cara (es lo que me viene a la mente, aunque los rayos no se coman).

    Lo de “pierdo X kilos en X tiempo” es genial. Si pierdo 2 kilos en una semana, en 2 meses 16 kilos. En un año, 96 kilos, más de lo que peso, es estupendo, puedo desintegrarme y ser un ente etéreo…
    Sería de risa si no fuera porque alguna de esas princesas que pululan por ahí se lo toman al pie de la letra, pero en realidad suena de lo más absurdo…

    Un beso, Belén. Una entrada genial y muy completa, como nos tienes acostumbrados.

    1. Muchas gracias, ¡me alegro de que te haya gustado! Es para darte un premio que se te haya hecho corta jajaja.
      Yo creo que los light son incluso peores que los alimentos normales, aparte de por lo que decía de que la gente suele comer más de lo light pensando que no engorda, por lo que dices de las etiquetas. Te pones a mirarlas y tienen tantas cosas raras, están tan procesados, que dudo que le haga bien al cuerpo echarle eso a cambio de reducir calorías.
      ¡Un beso Amelia!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s